Atraer y conservar el talento está en todas las bocas y en todos los programas de Recursos Humanos. Parece ser una de las máximas preocupaciones actuales, pero ¿de verdad el talento se caza como las mariposas y se gestiona como una cartera de valores en bolsa?
¿Qué es realmente el talento?
¿Algo propio a la persona, una característica peculiar como la forma de la nariz, la altura o el color de los ojos. Algo inherente con que ha nacido o se ha encontrado al crecer, y de lo que no puede librarse?
Podríamos ir a la búsqueda del talento como otros van a buscar setas o trufas en los montes, llenaríamos nuestra cesta y nos dirigiríamos felices directo a la cocina para guisar con total seguridad un manjar.
