Blog de Michel Henric-Coll

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10Oct

Planes de motivación

Los Planes de Motivación del Personal me saben a las dietas de mi tía Amparo.

Amparo come todo lo que le viene en ganas. Cuando cocina, termina amorosamente todo lo que queda adherido a las cazuelas o en el fondo de las sartenes. Si encuentra en el frigorífico un Tupper con alguna sobra de la comida anterior, las termina para hacer sitio en la nevera. En la mesa, no duda nunca en acabar cualquier resto que pueda aun quedar en las fuentes.

Paralelamente, frecuenta a los dietéticos y gasta mucho dinero en las tiendas de Nature House, probando sin éxito todos los productos para adelgazar. Es obvio que no para de quejarse de lo poco eficaz que resultan regímenes y consejos facultativos pero los sigue reclamando periódicamente, cuando su báscula empieza a emitir gritos de dolor.

Definitivamente, los Planes de Motivación del Personal me saben a las dietas de mi tía porque las empresas, o sus departamentos de Recursos Humanos, imaginan que motivar al personal consiste en administrarle alguna pócima o gragea reparadora mientras se les puede seguir gestionando como el burro del palo y de la zanahoria, sin consideración ninguna para sus necesidades personales.

No creo que la motivación del personal dependa de ningún plan de motivación, sino de mantener en la empresa unas pautas de gestión basadas en la reciprocidad, la consideración y el respecto por las aspiraciones personales de la gente. La motivación está en cada uno de nuestros actos como jefes o directivos, en cada una de nuestras palabras, en un trabajo con sentido y en saber crear equipos unidos; no en programas de temporada como los saldos de El Corte Inglés.

12Jun

Responsabilidades

Se exige cada vez más de los empleados, responsabilizándolos más de los resultados, y se les despoja cada vez más de toda responsabilidad sobre el cómo conseguirlos.

Hacer a la gente responsable del resultado denegándole la responsabilidad sobre cómo conseguirlo es toda una contradicción, al no sentirse responsable sobre lo que hace, tampoco lo es sobre los resultados.

26Mai

Sólo puede quedar uno

Un mito es un conjunto de creencias o una narración imaginaria que intenta dar una explicación a la realidad. En las sociedades, los mitos llegan a formar parte de la cultura que define dicha sociedad y sus valores, e influencian, a veces enormemente, los comportamientos de sus miembros.

No importa que lo en que se crea sea o no verdad, lo importante es la creencia. Los mitos sociales tienen además la propiedad de que no se replantean nunca, porque hacerlo sería una blasfemia social.

La sociedad actual ha adoptado un mito en la última parte de siglo XX, que se ve reforzado de año en año, debido probablemente a la enorme dificultad que representa oponerse a los mitos socialmente aceptados: estamos en guerra y, como en las películas  y series televisivas tituladas “los Inmortales”: sólo puede quedar uno.

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22Mai

Post taylorismo y modernidad

Jamás desde que, en los albores del siglo XX, Taylor inventara la gestión racional del trabajo, habíamos sido tan tayloristas.

Gestión por Competencias, Reingeniería de Procesos, y otras manifestaciones de la cuantofrenia[1] que se ha apoderado de las empresas, todo tiende a animalizar al hombre en un proceso reductor, destinado a despojarle de lo que le diferencia de las máquinas para convertirle en un recurso gestionable, en base a una ideología miope.

En consecuencia, el número de afectados de riesgos psicosociales se dispara, trabajadores se suicidan, y la desimplicación se torna cada vez más general.

Paralelamente, se multiplican los discursos políticamente correctos, afirmando que el personal es el primer activo de la empresa, y otras consideraciones humanistas contradichas por la propia realidad. La paradoja entre los mensajes oficiales y el día a día de la dirección de personas no es ajena al incremento de problemas neuróticos sufridos por los trabajadores en cualquier nivel de la jerarquía.

Taylor disgregó el trabajo, veremos si sus herederos consiguen disgregar al trabajador, quebrantando su mente y su espíritu.

El trabajador, como ser humano, es simultáneamente causa y consecuencia de la organización social. La sociedad existe a causa del hombre, pero a la vez debe existir en su beneficio. La sociedad no puede ser el ogro que devora a sus hijos, que a la vez son sus padres, sin corromper ipso facto la finalidad de su existencia.

Una sociedad que no permitiera el crecimiento humano de aquellos que la componen no tendría legitimidad.



[1]  patología que consiste en querer traducir sistemáticamente los fenómenos sociales y humanos en lenguaje matemático

17Mai

Creo, luego creo

Ayer sábado, he leído de un tirón un libro cuya lectura me parece imprescindible a cualquier empresario o directivo con visiones a largo plazo.
Se trata de “CREO, LUEGO CREO”, de Jordi López Daltell.
Bajo este título de inspiración cartesiana se halla un libro de máxima utilidad para las empresas en el contexto actual de crisis, entiéndase de momentos de replanteamientos de los rumbos equivocados que está teniendo la gestión de las personas en las organizaciones en estos últimos años.
Se trata de un libro eminentemente práctico, cuidadosamente sostenido por un pensamiento claro y nítido: la empresa gana si los empleados ganan, por lo que empresarios, directivos y empleados deben trabajar en equipo.
La confianza (“creo en la gente”) es clave para crear resultados, y perder la confianza de los trabajadores es privarse de cosechar resultados a largo plazo
Sobre el cambio, Jordi apunta: “La imposición no genera cambio, sólo puede generar obediencia o desobediencia. Si la conducta cambia por imposición de la autoridad, el pensamiento no cambia. Y el cambio de conducta no será real. Y el coste de mantener artificialmente esa nueva conducta es un gasto enorme en control, supervisión y en premios por mantenerla y castigos por no mantenerla”.
Ya lo voy repitiendo a diestra y sinistra: las empresas deben aprender a ser altruistas, aunque sea por puro egoísmo.
MHC

21Dic

El Factor Humano en las empresa

A principios del siglo XX, el principal problema de las empresas era producir más. Los hombres claves en la empresa eran ingenieros organizadores como Taylor, Gantt, Ford.

Los trabajadores se repartían en dos grupos: los que pensaban (los mandos) y los que sólo podían ejecutar (los otros). Habían una clase de ciudadanos que consumía y otra distinta que producía.

Desde entonces la sociedad ha evolucionado y hoy el individuo, tanto como ciudadano como consumidor, ha conseguido el derecho a expresarse, a ser informado, a tener responsabilidad y a elegir. Es natural que espere los mismos derechos como trabajador.

Confrontados a estos cambios, los empresarios manifiestan muchas veces una total incomprensión. No entienden los fenómenos y comportamientos que observan, lo cual se traduce por inseguridad y, a su vez, desconfianza.

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