Diógenes vivía de limosnas. Antes de adoptar a un contenedor de transporte abandonado como residencia principal, debió de haber estudiado, porque cuando se sentía en forma, declamaba poesías clásicas, citaba a los Griegos y no desdeñaba estropear a Shakespeare en un sucedáneo de Inglés.
Que haga calor o frío, se le podía ver varias mañanas hacer sus abluciones en la fuente municipal, detrás del parque de bomberos.
Eso sí, jamás se le había visto borracho, ni con una botella de vino, ya que lo mencionáis. Para ganarse una moneda, ayudaba a echar las basuras, recogía las hojas del jardín de algún vecino, o echaba una mano al cervecero para entrar los barriles al bar.
No carecía de humor, porque cuando algún adolescente le preguntaba: "qué haces con tantas horas en el día", solía contestar:
¾ Diógenes tenía una linterna y buscaba un hombre, yo soy un hombre que aun busca su linterna. Y se retorcía de la risa.
Supongo que su mote de Diógenes le venía de aquí. Insinuaba que el trabajo es una esclavitud y que el había nacido para ser libre.