El
talento es como los copos de nieve. Solos no consiguen nada, pero cuando se
juntan, llegan a ser arrolladores.
Julio
tiene un talento. Cuando forma parte de un grupo de personas, todo el mundo se
lleva bien, la gente se siente animada, hay - como se dice coloquialmente -
buen rollo. No parece hacer nada especial, simplemente está.
Desde los romanos se
conoce la selección de personal. Aquellos la utilizaban, por ejemplo, para
seleccionar a los que iban a formar parte de las prestigiosas legiones. Una de
las pruebas consistía en cruzar nadando un río tumultuoso. Los que lograban
alcanzar la otra orilla quedaban seleccionaos, los que se ahogaban ... no.
Ética porque para conectar con los demás e ilusionar a
seguidores, es preciso compartir y respetar valores. Responsabilidad porque
liderar no es tan simple como dar órdenes y culpar a los demás de un mal
resultado, sino asumir una posible falta de preparación, de motivación, y
objetivos mal planteados o confusos. Eficacia porque liderar no es guiar para
entretenerse, matar al tiempo y quejarse de no llegar a ninguna parte, sino
para conseguir una meta deseada por todos.
Los malos líderes confunden liderazgo con poder y autoridad
con autoritarismo. Caen, y llevan a sus tropas, por el lado oscuro con
finalidades egoístas. Siempre dicen “he ganado” o bien “he perdido”.
Por el contrario, como lo dijo Lao Tse, “de la obra de un
gran líder, el pueblo dirá: lo hicimos nosotros”.