Maquiavelo es un autor bastante tergiversado, y maquiavélico suele considerarse como sinónimo de amoral e hipócrita. Sin embargo, apoyándose en la obra de Nicolás Maquiavelo, Fausto Marso propone una reflexión personal y una guía sobre cómo convertirse en un príncipe de la gestión. Nada de malicia ni de perfidia en sus consejos, todo lo contrario, siendo el humanismo lo que trasparece de sus palabras.

Atraer y conservar el talento está en todas las bocas y en todos los programas de Recursos Humanos. Parece ser una de las máximas preocupaciones actuales, pero ¿de verdad el talento se caza como las mariposas y se gestiona como una cartera de valores en bolsa?

