Blog de Michel Henric-Coll

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a Buscar

Keyword - competitividad

Registro de entradas - Registro de comentarios

02Jun

El mito de la excelencia

Una de las palabras más utilizadas por el tecnomanagement, es probablemente “excelencia”. Es el lema omnipresente, el objetivo absoluto: organizaciones, productos, líderes, trabajadores, todo ha de ser excelente. Pero ¿qué significa exactamente excelente? Según el diccionario de la Real Academia: “Que sobresale en bondad, mérito o estimación.” Y a su vez sobresalir: “Dicho de una persona o de una cosa: Exceder a otras en figura, tamaño, etc.”. Así, lo excelente es aquello que se sitúa por encima de los demás. Según el dogma, todos tenemos que sobresalir sobre los demás. No es más que una paradoja, si todos sobresalimos, nadie sobresale.

Continuar leyendo

19Feb

Estrategias para morirse de la crisis (1)

[1: La estrategia del Numerólogo]

El Numerólogo es un obseso de los números. Cae en la ilusión de que los beneficios se sacan de tablas de Excel. Aunque nadie, jamás, ha conseguido beneficios calculando ratios de contabilidad, él se esfuerza con ahínco a acoplar la realidad a sus teorías como otros su obesidad a una talla 46.

Pretende hacer pagar los costes de la ineficacia de su empresa a los clientes, aumentando precios sin más argumento que mantener sus márgenes. Pierde bastantes clientes en el empeño, y cuando no tiene más remedio que admitir que el mercado no está dispuesto a seguirlo, reduce costes drástica e indiscriminadamente y se convierte en Degollador.

El Numerólogo no es consciente del mundo en que trabaja. Los números son su religión y hablar de otras trivialidades es blasfematorio.

Motivación, trabajo en equipo, desarrollo personal son, para él, conceptos abstractos, horriblemente subjetivos, y por lo tanto lujos superfluos que se puede permitir uno cuando le sobra dinero y para quedar bien en las conversaciones del club, entre comentarios sobre el Porsche Cayenne y la piscina del nuevo chalet.

Su estrategia frente a la crisis consiste en replegarse en la ortodoxia de las cifras y devolver el ser humano al sitio que le corresponde como herramienta de poca fiabilidad: una máquina aun no totalmente despojada de sus componentes biológicos.

En su obstinación por negar la realidad, convierte su empresa en la isla de los supervivientes: sálvese quien pueda y maricón el último.

¡Fuera sinergias, viva la ineficiencia! Se multiplican promesas a clientes que no se podrán cumplir, servicios deficientes, competitividad en caída libre, movimientos convulsivos para intentar ‘hacer algo’, recesión…

La crisis le va a pasar factura, y cara. Pero él seguirá echando la culpa a los demás: clientes que no quieren comprar, vendedores que no quieren vender, trabajadores que no quieren trabajar.

MHC

21Dic

El Factor Humano en las empresa

A principios del siglo XX, el principal problema de las empresas era producir más. Los hombres claves en la empresa eran ingenieros organizadores como Taylor, Gantt, Ford.

Los trabajadores se repartían en dos grupos: los que pensaban (los mandos) y los que sólo podían ejecutar (los otros). Habían una clase de ciudadanos que consumía y otra distinta que producía.

Desde entonces la sociedad ha evolucionado y hoy el individuo, tanto como ciudadano como consumidor, ha conseguido el derecho a expresarse, a ser informado, a tener responsabilidad y a elegir. Es natural que espere los mismos derechos como trabajador.

Confrontados a estos cambios, los empresarios manifiestan muchas veces una total incomprensión. No entienden los fenómenos y comportamientos que observan, lo cual se traduce por inseguridad y, a su vez, desconfianza.

Continuar leyendo