14Ene 2010
El talento es como los copos de nieve
22:26 - Por Michel Henric-Coll - Artículos - Sin comentarios

El talento es como los copos de nieve. Solos no consiguen nada, pero cuando se juntan, llegan a ser arrolladores.
Julio tiene un talento. Cuando forma parte de un grupo de personas, todo el mundo se lleva bien, la gente se siente animada, hay - como se dice coloquialmente - buen rollo. No parece hacer nada especial, simplemente está.
Cuando la gente se siente cansada, Julio tiene la palabra divertida que devuelve sentido a este cansancio y lo hace más llevadero, cuando hay tensión, suelta una gracia que distiende la atmósfera. Es una persona muy discreta, pero cuando está. todo funciona mejor.
Armando tiene un talento: aparecer cuando todo el mundo se ha quedado atascado. Nunca reclama protagonismo, y se puede decir que tampoco reclama trabajo. Hace lo suyo, sin agobio, con cierta frialdad que podría ser confundida con indiferencia. Sin embargo, es muy observador y sus ojos brillantes que rebosan de malicia parecen estar atentos a todo. Debe de tener antenas, porque percibe cuando alguien se queda atascado. Entonces se acerca, y mira atentamente lo que hace el compañero. Como ya todos sus colegas lo conocen, no sólo no se molestan, sino que procuran facilitarle la observación. No sé como lo hace, pero formula la pregunta que lleva al otro a la solución, o hace el gesto, da el toque, que desbloquea la situación. Cuando alguien se queda atascado en un problema, busca a Armando con la mirada.
Lucía tiene un talento. Sospecho que de pequeña, tuvo que caer en el caldero mágico, como Obelix. Pero lo suyo es la contabilidad. Tiene un auténtico sexto sentido para detectar porqué los números no cuadran, dónde está el desfase o el error. Nadie es tan capaz como ella de detectar problemas escondidos, de los que se hubiera tardado meses en descubrir. Cuando hay algo importante en el departamento, se procura que Lucía eche un vistazo a las cuentas. Es mucho más prudente.
Alex es tecnópata. Creo que es así como lo llaman en las películas modernas. Las máquinas le obedecen. Las toca y funcionan. Tal vez pensáis que exagero, pero os aseguro que no. Aquél aparato que sus colegas dan por perdido y que deciden cambiar por irreparable, él llega y pregunta: ¿qué has intentado hacer? Se lo enseñan y él comenta: pues, es lo correcto. Repite entonces exactamente lo que ha hecho su colega, pero la diferencia, es que esta vez, funciona.
Ninguno de ellos es un genio, ninguno de ellos ha realizado grandes hazañas ni saldrá en los periódicos. Ninguno de ellos será blanco de un cazador de talentos. Tienen pequeños talentos, y hacen que el trabajo o la vida en la empresa sea más eficaz y más feliz. Aunque yo, lo llamaría un gran talento, y procuraría mucho cuidarlo.

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