Blog de Michel Henric-Coll

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06Ene

Han llegado los Reyes Majos

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19Feb

El Baobab

El baobab es el árbol más majestuoso del continente africano. Su altura sobrepasa los veinticinco metros, y es frecuente que su circunferencia alcance los treinta. Su longevidad es legendaria, pues vive fácilmente más de mil años.

El baobab es el árbol maravilla. Almacena más de 120.000 litros de agua en su cuerpo esponjoso, y todo de él se puede comer. Casi todo tiene virtudes terapéuticas, contra la fiebre, afecciones de pecho, diarreas, desnutrición, todo sirve. Con sus hojas secas, los africanos consiguen un polvo comestible: el lalo. Sus frutas, ricas en vitamina C y llamadas “pan de mono”, cuajan la leche y se mezclan con la comida. Sus raíces se preparan en infusiones como medicamento. Su enorme tronco se vacía para constituir abrigos, casas o almacenes.

Piensa ahora que este árbol gigante, imponente y emblemático se ha desarrollado a partir de una semilla ¡del tamaño de un cacahuete!

Baobab Tanto la vida personal como la empresarial está llena de retos, y antes de emprender el camino, muchos suelen experimentar la ansiedad de quien mira los altos picos desde la llanura, y sienten desesperación ante desafíos que califican de insuperables. “¿Cómo podríamos hacer algo tan grande, empezando donde estamos? No llegaremos nunca; es demasiado difícil; no en esta empresa; no la gente que somos; no con el jefe / personal que tenemos”; y una larga variedad de letanías derrotistas.

Recuerda, pues, la cruzada del baobab, que necesita dos años para germinar y siete más para alcanzar medio metro. Su semilla es tan dura que necesita ser digerida por los elefantes, cuyos jugos gástricos ablandan y debilitan su cascarón, soportar lluvia ácida y ser pisoteada, para poder germinar. Después de un tratamiento tan duro y agresivo, la semilla podrá, con el tiempo, convertirse en el árbol rey de Senegal.

MHC

23Dic

Carta de un empresario a los Reyes Magos

“Queridos Reyes Magos,

Me he portado muy bien. He hecho todo el trabajo que me tocaba en la oficina, también el de algunos colegas y de varios de mis colaboradores. He obedecido escrupulosamente a las órdenes que venían de arriba sin alejarme ni jota del camino marcado, ni he permitido que lo hiciesen mis empleados. He castigado a cualquiera que no cumpliera con la norma y llamado la atención sobre cualquier trabajo imperfecto. He perdido mucho tiempo intentando que el personal llegara puntual y, si es cierto que no lo he conseguido, por lo menos no he reparado ante ningún esfuerzo. Pero los resultados no han acompañado tanto trabajo y mi departamento no da lo que se esperaba de él. Por tanto, he venido a pediros con esta carta éxito para mí, como recompensa a mi dedicación, y carbón para mis empleados que no han sabido funcionar.”

Melchor miró perplejamente la carta que tenía entre sus dedos, y cogió una pluma para escribir la respuesta.

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21Dic

Diógenes (motivación)

Diógenes vivía de limosnas. Antes de adoptar a un contenedor de transporte abandonado como residencia principal, debió de haber estudiado, porque cuando se sentía en forma, declamaba poesías clásicas, citaba a los Griegos y no desdeñaba estropear a Shakespeare en un sucedáneo de Inglés.

Que haga calor o frío, se le podía ver varias mañanas hacer sus abluciones en la fuente municipal, detrás del parque de bomberos.

Eso sí, jamás se le había visto borracho, ni con una botella de vino, ya que lo mencionáis. Para ganarse una moneda, ayudaba a echar las basuras, recogía las hojas del jardín de algún vecino, o echaba una mano al cervecero para entrar los barriles al bar.

No carecía de humor, porque cuando algún adolescente le preguntaba: "qué haces con tantas horas en el día", solía contestar:

¾      Diógenes tenía una linterna y buscaba un hombre, yo soy un hombre que aun busca su linterna. Y se retorcía de la risa.

Supongo que su mote de Diógenes le venía de aquí. Insinuaba que el trabajo es una esclavitud y que el había nacido para ser libre.

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